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CRóNICA SOBRE LA PéRDIDA DE IDENTIDAD








Viví por casi 29 años en México Distrito Federal, 4 años antes, me dí a la tarea que conseguirme una casa lejos pero no tan lejos de México, pero que me permitiera dejar algunos km atrás la locura, contaminación y de otras realidades que vivía en ese tiempo.

De esta manera vine a dar a Querètaro. De Querétaro no recordaba mucho, solo aquellas vacaciones en el Holiday Inn de Constituyentes, que en esa època, cuando tenía 4 años era lo Inn de lo Inn. Vine con mis primos y mi tìa Lola y lo ùnico claro que tengo de ese viaje son las grandes letras verdes en manuscrita logotipo del hotel.


Con el paso del tiempo Querétaro se convirtió solo en el punto intermedio de mis mùltiples idas a Guanajuato. El estadio de la corregidora, era el ícono de la mitad del camino.

Hasta que un día hice escala y me encontrè con que era un lugar muy lindo y que tenía todo para hacerme feliz.

Empecé a hacer pràcticas ridìculas como comprar ropa en Querètaro por que me parecìa más bonita y original de la que había en Mèxico. Comprè una casa.
A pesar de que hoy me parece dificil perderme dentro de la cuidad; me perdía a cada momento, y me resultaba casi una misión imposible, llegar al Centro Comercial sin dar vueltas por media hora. El centro histórico era como un laberinto en el cual sentía que en cualquier momento llegarìa a una calle y un hoyo negro me devoraría con todo y auto.


Yo, estaba acostumbrada a mis chocolates del jarocho en Coyoacán, a mis helados de Roxy en la Condesa, a mis paseos por la Roma entre la Casa Lamm y el edificio Balmori, a 20 de Noviembre que tiene de frente la Catedral Metropolitana, a Lázaro Càrdenas con la Torre Latino y Bellas Artes, a perderme entre Reforma y la Lagunilla a pasear muchas horas entre las visitas a los museos de Reforma y los del centro teniendo debilidad por San Ildefonso y Santo Domingo.


Tenía en Querétaro un nuevo mundo por descubrir y yo necesitaba descubrir nuevas cosas, hasta que los primeros días de Enero del 2007, llegó esa llamada para un trabajo y sin pensarlo ni meditarlo 2 minutos deje todo y vine a Querètaro. No me arrepiento.

Pero, debo confesar que los primeros meses la pasé muy mal, hasta la gripa era más fuerte (los virus del df deben estar disminuidos con tanto smog) el trabajo era demasiado rudo para mi gusto y yo tenía seco el cerebro de trabajar en un lugar apático en Mèxico.

Acostumbrarse a la gente, al tràfico, a dejar tu paranoía a un lado, a la resistencia discriminatoria que tiene la gente de Querétaro por los chilanguitos, hicieron de mi casa una esfera de cristal de cual no quería salir.

Acá la gente no esta histérica, si pides una factura en un restaurante, las personas se toman su tiempo para atenderte, no te asaltan cada 5 min, ni vives en una nata de contaminación, pero por un lapso de al menos 3 meses tuve al menos 4 infracciones por manejar supuestamente a exceso de velocidad. En una ocasión un agente de trànsito me dijo que yo estaba loca y que tenía que entender que aqui no era el DF.

En varias reuniones escuche comentarios como ¡uy! otra chilanguita, o sobre campañas de exterminio para los oriundos del DF.

¿Que puedo decir? Uno debe estar conciente que la discriminación existe y esto no es nada comparado con muchas otras cosas terribles que hay en el mundo, al principio me deprimía, creo que ahora hasta me diverte.

El fin de semana pasado, regresé a México, hacía bastante tiempo que no iba, la ùltima vez no pase de Lomas Verdes. ( y eso no es ir a México, hay que adentrarse para conocer la verdadera selva)

Por muy tonto que parezca, un día antes de ir tenía miedo, tenía miedo de ya no poder manejar como antes y hacer mis chilangadas. Tenía miedo de no encontrar nada de lo que había dejado hace casi 2 años y creo que asì fue.

Fuí al concierto de Sarah Brightman y no estoy segura si en realidad es el lugar o que mi capacidad de admiración se ha disminuído. Del concierto puedo decir que estuvo lindo pero no terminé de entender el por qué de algunas cosas de la escenografìa y demás.

Por un momento me sentí como en aquel cuento de Cortázar (Las ménades) donde el protagonista no termina de encontrar lo maravilloso de la ejecución del maestro y se distrae sin querer escuchando los comentarios de la gente y pensando que todos son de cierta forma falsos y ni siquiera están seguros del por que están ahí.

Llegar al lugar del evento es como uno de esos cuentitos de la infancia que tenían finales diferentes y el estacionar tu coche en determinado lugar puede significar la tranquilad o pasarla mal el resto de la noche. Las mafias franeleras no se hicieron esperar con el cuento de que el estacionamiento "oficial" (en los conciertos se usa mucho esa frase, lleve su tasa "oficial" del evento) era prepagado ( lo cual era una tremenda falasia). Ingresar al recinto (otra frase apta para los conciertos) es dejarse envolver por la jauría humana y me divierte bastante el dress code sui generis que impera, que va desde mezclilla hasta abrigo de piel y tacón de aguja.

En el concierto, mi emoción solo llego con the phantom of the opera. Estuve pero no estuve, una parte de mí se encontraba oyendo las frases sin sentido de los chicos de atrás que no atinaban si el bicep's era un mùsculo o un hueso (¡?) y entre la Sra. que agitaba las manos emocionada cada canción aunque no estaba segura cual era y recitaba una serie de títulos que no correspondian. En el intermedio la gente corrió por sus palomitas y sus ho-chos. No sé, soy una mujer crítica y un tanto extraña, pues no termina de agradarme la combinación entre la gothic òpera y las palomitas con coca. Me parece un cuadro vulgar.

Al terminar el concierto un mar de gente corrió hacia la salida, igual que en las ménades (con la diferencia de que nadie atacó a los músicos ni al maestro) pero la gente se empuja y se golpea sin piedad, sin que esto tenga demasiada importancia para el golpeado o golpeador, lo realmente importante es salir lo más pronto posible para lidiar con la mafia franelera y lograr sacar el auto de aquel lugar antes de que llegue la grúa y se lo lleve al corralón. (corralón=palabra que para los chilangos causa una especie de terror superior al que causa Jack Nicholson en shinning. )

Con las misma cara del cuadro de Remedios Varo (mujer saliendo del Psicoanalista), dejé el recinto (ja) , con la mirada perdida y como despojándome de un rostro que no era el mío.

Algo perturbada llegue a mi casa por la noche.

Al día siguiente fui a Coyoacán, a desayunar quesadillas del mercado de fritangas con Rosy.

Rosy es una quesadillera feliz, marcada de los brazos por los millones de quesadillas que hace al día y los fines de semana. No estoy segura de que se llame Rosy, pero siempre entre las quesadilleras hay una Rosa o una Maria, que importa el nombre, si las quesadillas son muy buenas y ahora también las hacen al comal. (antes solo eran fritas)

Lo que verdaderamente disfrute de mi visita a Mx fueron esas quesadillas de requesón y mi chocolate del Jarocho que me elevó a otra dimensión, al menos, lo que duró el vaso renovado ahora con publicidad.

Partí de vuelta a Querétaro a las 5:00 de la tarde, extrañaba la tranquilidad de mi casa y la segunda de mi coche, pues iba manejando otro auto que no era el mío. Extrañaba la subida del libramiento sur a la altura del centro cívico y ver el atardecer entre nubes rojas y blancas que dan la idea de estar en el mar. Y manejar a 160 km/h y tomar las curvas rumbo a Sta Bárbara, llegar a la gasolinera, tomar el retorno y manejar de regreso a casa.

Nunca dejo de extrañar México, pero por primera vez extrañé Querétaro. También siento nostalgía por mi identidad, a la cual tambien extraño. pues como escribío Facundo Cabral hace ya bastantes años...

No soy de aquí... ni soy de allá...


LdF.

Comentarios

JA!!... no se que decir, pero pefiero ser de allá que de aquí... Si bien, nunca me fui de Zárate, pero sí me fui por trabajo, estudio o diferentes momentos a otras localidades no más de 3 meses. Si se extraña mucho un lugar, pero se suele volver y ver que nada o todo cambia.
Hace menos de un año, ya ni lo recuerdo porque seguramente lo niego, me fui a una localidad a 60 km de Zárate por trabajo (Trabajo que me gustaba, pero que la empresa no me lo hacía sentir así... para ellos no me tenía que gustar, pero me tenía que quedar). Regresé a Zárate corriendo en menos de 2 meses!!! Yo? en Don Torcuato, partido de Tigre, noooo... a pesar de estar a 30 kms de Capital, no había podido tomarme el micro para ir a ver algo en Capital. Ahora en Zárate pienso, hacia donde tengo que ir para estar bien? Entonces alguien me dijo que me mude a Campana y ese alguien me dice que me conviene y, como le creo y la quiero, me voy a Campana (20 kms de Zárate)...
En fín niña, uno sacrifica tiempo, dinero y momentos, pero en la etiqueta de compras por una vida nueva no habla de recordar, olvidar ni mucho menos de planchar a temperatura baja los momentos todos que se extrañan!!!
Qué son la Quesadilla?... decime que me voy a un restorán mexicano a probarlas... es palabra pendiente... claro, en Capital...

Besotes todos juntos en un paquete de DHL... via Querétaro
Louve de France ha dicho que…
Pues yo quizà pronto busque un más allà jeje.

Las quesadillas... la definición cambia de un lugar a otro. Es algo muy simple con masa de maiz, se hace una tortilla se rellena de queso, se dobla a la mitad y se pone al comal, le pones crema y salsa para darle sabor extra. Pero en Mèxico y ya en muchos lugares esa tortilla la puedes rellenar de muchas cosas, como pollo, papa, chicharrón, hongos, frijol hasta sesos de res! (que no son de mi agrado por cierto) y hacer ocmbinaciones de las mismas, por ej. de pollo con queso, de papa con chorizo etc. Y otra opción es que en lugar de calentarlas en una parrilla, se frìen en aceite, siendo un alimento altamente rico en colesterol y grasa pero muy rico para esos domingos en que uno se revela y solo quiere comer cosas engordativas o anda crudo (resaca por alcohol) Tambien se pueden hacer con tortillas de harina. Y normalmente nos referimos a quesadilla como queka, ¿entonces? Vamos a echar unas quekas no?
Antuán ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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