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LOS CONDENADOS


Desde una hoja de papel, un libro, un coche, un regalo, una casa, una taza o un vaso...


Pienso en "Los condenados" objetos, seres o personas que llegan a este mundo con un fin, con una función, pero por circunstancias de la vida, por el tiempo, por los minutos, por hechos fortuitos o inesperados se convierten en cosas inùtiles, despreciadas... condenadas.


Es la hoja de papel que nace dolorosamente de la corteza de un árbol... derribado.

Su razón de ser lleva una carga de dolor implicita;el árbol que muere y le dió la vida.
En esa hoja blanca podrían quedar impresas las más bellas palabras, el más lindo poema, una declaración de amor... Pero hay hojas que se convierten en sentencias de muerte, en notas suicidas o simplemente en un borrador mal logrado que termina echo bolita en el bote de la basura o es la hoja que se atora en la impresora que se mancha de tinta y no sirve mas.


Es aquel libro que espera con blancas hojas y fina pasta en la librería, espera por alguien que lea sus letras y posteriormente ser el digno adorno de un librero con otros títulos interesantes. Pero quien lo escoge, no se siente complacido con sus letras, así que decide deshacerse de él y lo abandona en una librería de segunda mano, a donde van a parar todos los libros despreciados por sus lectores y esperan por un nuevo dueño que valore sus letras mientras se llenan de polvo y sus blancas hojas se van tiñiendo de amarillo ocre.

Recuerdo algunos libros rescatados en esas librerías que huelen a viejo y dentro de sus páginas,encontraba viejas historias de viejos dueños. Separadores, hojas con números telefónicos, hojas de apuntes y notas...

Aquel auto que en instantes puede convertirse en un montón de chatarra, aquel que apenas sale de la agencia automotriz y alguien lo lastima con un golpe, una piedra, con un clavo en una llanta, o le deja un cicatriz imborrable en la pintura con una llave.

Esa linda casa que pudo cobijar entre sus muros la calidez de una familia, los juegos y gritos de niños, los ladridos de un perro... puede que, por causas del destino, tenga que cuidar en sus entrañas a secuestradores que ocultan a sus victimas, locos que maltratan a sus hijos, suicidas o víctimas que de un momento a otro cambiaron la calidez de su casa por la frialdad de su tumba.

Aquella casa queda condenada para siempre, marcada por ser testigo de los acontecimientos ocurridos dentro de ella.

Aquel regalo que se quedo guardado en un cajón, pues la fecha en que sería entregado estuvo marcada con un adios. 5 de Enero y un vale de $5 como recuerdo. Dentro de aquella luneta una carta que nunca vió la luz de aquellas pupilas que parecían rivalizar una con la otra.

Aquel vaso, tarro, plato,tasa, que resbala de las manos y se hace pedazos como a veces nos hacemos pequeños fragmentos nosotros mismos.

Los objetos condenados...

¿Y los humanos?

Cualquier dia uno se condena...

Aquellos ojos color miel que esperan por alguien que no llega
Aquel vientre esteril que desea un hijo.
Aquella mujer que ama a aquel hombre que no puede tener.
Aquel hombre que no sabe bien quien es, que no sabe a quien ama o si ama.
Aquel que muere en manos de quien confia

Y descubrir que un amigo no es amigo sino solo un fulano de tal.


Los objetos, los humanos... mientras unos tienen suerte en todo, otros somos en algo....
"Los condenados"


LdF.

Comentarios

... reciclemos nuestras idas y venidas. Somos parte del todo que se transforma y en el que nada se pierde... por tal motivo, no te pierdas, transformate!
(Si, si, si... se que es difícil y que nunca uno llega a transformarse del todo después de una vida larga, dura y maltrecha, pero si hay espacio y condiciones para transformarse, es bueno siempre estar preparado...)

Un besote grande...

Darío transformado en Darío

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