Recoged a un perro muerto de hambre, engórdalo y no os morderá.
Esta es la diferencia más notable entre un perro y un hombre.


viernes, 8 de abril de 2011

EL TIEMPO

Eran las 4 de la tarde, manejaba camino al trabajo mientras una que otra bocanada de humo se escapaba por mi boca, el calor sofocante provocó que mi mente comenzara a volar hacia alguna parte; hasta que de pronto, me invadió un pensamiento... algo súbito...

No he querido pensar demasiado para que los gusanos no me devoren el cerebro dejándome sin fuerza para lo que viene.

Deseo que el tiempo pase cada vez más rápido aunque en el fondo estoy huyendo de el.

Con aquel pensamiento, vino la necesidad de compartirlo. Cuando llegué a mi destino me encontré con algún mensaje tuyo sobre un amigo y los accidentes, la pequeña Claudia y las azafatas de Playboy, mensaje que simulaba un monólogo porque te imaginaba dormido mientras aquel pensamiento se apoderaba de mi con más intensidad.

¿Qué estaremos haciendo a esta hora dentro de 15 días?

De pronto descubrí que estabas ahí. Hablamos algunas cosas, entre lo elegante y lo vulgar, sobre el "vivir del cuerpo" y aquello de antes seguía dando vueltas en mi cabeza, pero nunca encontré o no quisé encontrar la forma para decírtelo...

"Para entonces será casi media noche, por fin estaremos juntos y los minutos nos parecerán insuficientes, puede que, hayamos logrado superar parte de nuestros miedos y seguramente estaremos a punto de experimentar otros".

Hasta entonces encontraré la manera de llegar a este lugar solo para recordar el valor del tiempo, solo para demostrarte que la imposibilidad es tan bella que se convierte en posibilidad, para que de golpe nos vengan los recuerdos de cada noche que hemos pasado en apariencia separados pero con el gran anhelo de poder estar juntos.

Y finalmente después de encontrarnos en el tiempo, en nuestro tiempo, vendrán algunas frases sueltas, palabras incomprensibles, recuerdos.
Me encontraré sin más, tocando tus manos, mirándote a los ojos, besando sin mesura la comisura de tus labios. Sintiéndote, escuchándote, oliéndote y enamorándome de todo lo que me enamora de ti.

Tendré que hacer una regresión al pasado, a este preciso momento, cuando pienso que mientras una parte de mi huye del tiempo, la otra desea que pase tan rapido para que puedas leerme.

Hoy quiero que seas como un sueño y que a partir de este momento nos olvidemos de los temores, luego... ¡quien sabe!

¿Sabes qué estaba haciendo hace 15 días? Pensaba en ti....

Te quiero.