Recoged a un perro muerto de hambre, engórdalo y no os morderá.
Esta es la diferencia más notable entre un perro y un hombre.


lunes, 30 de mayo de 2011

CRONICA DE ALGUNAS HORAS EN TU VIDA A LA HORA DE CENAR

Estoy deseando llegar un día a casa, llegar cansada, muy cansada pero con la seguridad de encontrarte.

Puede ser que hayas decidido trabajar hasta tarde, así que a lo mejor te encuentro pegado a la pantalla de la computadora resolviendo algún problema de pixeles mientras te fumas un cigarro.

Casí sin que te des cuenta te rodearé con los brazos y te daré un beso en la mejía, para que luego me respondas con uno en la boca.
Nos preguntaremos: "¿Que tal estamos?" y ambos responderemos "bien", pero, yo optaré por tomar una ducha mientras que tú decides dejar la pantalla atrás.

Con un poquito de suerte, ( y orden) siempre tendremos algo listo y preparado para la cena, así que nos sentaremos a ingerir el último alimento del día juntos, sin que nadie sirva a nadie y alternando responsabilidades y funciones propias del evento.

Haremos un resumen del día y sonreiremos de cuando en cuando. Por ejemplo, cuando en mi habitual torpeza se me caiga de vuelta a la leche, la fresa que le puse al cereal y simule una pequeña competencia de clavados.

Nuestras manos se hallarán en varios momentos durante su estancia en la mesa y para cuando hayamos terminado se habrán entrelazado al menos un par de veces y hasta puede que se nos escape un beso.
Al final de la cena "pelearemos" para poner todo en orden antes de dormir y cuando menos nos demos cuenta estaremos jugueteando en la cama...
Inevitablemente llegará el momento en que el juego termine y llegará ese momento que solo tú y yo conocemos.

Al final del día no quedará mucho por decir, bastará con un susurro al oído que suene a "Te amo" me quedaré semidespierta, contemplándote , para luego enredarme entre tus brazos y no soltarme nunca más...


Ldf
2011