Recoged a un perro muerto de hambre, engórdalo y no os morderá.
Esta es la diferencia más notable entre un perro y un hombre.


miércoles, 12 de diciembre de 2012

La Pashmina Roja

Cuando era pequeña, recuerdo que en muchas ocasiones encontraba algo en alguna tienda que me parecía fascinante, ahora mismo, no puedo citar " ese algo" que me haya cautivado en específico, quizá sea por la frustración que me causaba que me  dijeran  "No" ahora no te lo puedo comprar  y no era un  "No" de capricho, o de "para que lo quieres sino lo necesitas" , era simplemente una realidad de que a mi madre no le alcanzaba el dinero ni para lo más indispensable, mucho menos iba a poder complacerme en ese tipo de cosas.

Mi madre piensa que las personas que tuvieron carencias, cuando están en posibilidades de salir adelante comienzan a acumular muchas cosas que de pequeños echaron de menos no tener, y a lo mejor por eso, cuando llega la época de limpiar el clóset, siempre me echa en cara que tengo muchos zapatos, sweateres, abrigos, discos, bolsas,etc.
Puede que tenga razón, pero yo no le hago mucho caso. Y tan no le hago caso que este relato se genera a partir de esa necesidad (o necedad)  que tengo, de siempre estar comprando chucherias.

Así que, el domingo pasado, cuando salía del súper mercado, decidimos sentarnos a descansar en una de las banquitas que hay dentro de la plaza comercial, justo frente a una tienda donde venden bolsas, bisuteria, bufandas y pashminas.

Como casi es tradición, después de descansar un momento, me disponía a entrar en la tienda y ver que nueva chuchería se me pegaba ahora, pero estaba muy cansada y demoré la entrada a la tienda mientras conversaba con mi madre sobre lo caro que estaba todo, pues cada semana es una cuenta diferente y más alta. (me estoy haciendo viejita.)

Luego, hice un silencio simbólico con ella, porque realmente estábamos envueltas el bullicio de los bip bip bip que las cajas registradoras hacen todo el tiempo y comencé a observar a la gente. (ese es otro ritual muy habitual en mi pero ya hablemos de ello en otra ocasión).

En la banca contigua, se sentó una señora con sus dos hijos, al parecer también para descansar y reponer fuerzas. En el carrito del súper había solo una pequeña bolsa con víveres y  dos cajas de leche que estaban en promoción.

Sus hijos eran un par de niños a punto de entrar a la adolescencia tendrían unos 13 o14 años, el niño se puso a correr en los pasillos y a jugar a deparrarse con los tenis sobre el piso encerado.

La niña por su parte, inevitablemente decidió entrar a la tienda de las chucherías.

Pasados unos 5 minutos, se acercó a la srita. de la caja y amablemente le pregunto el costo de una pashmina    de color rojo brillante. Después de conseguir el costo, pidió permiso  a la dependienta para sacarla un momento de la tienda y mostrársela a su mamá que la esperaba en la banca de enfrente.

Así lo hizo la pequeña y con mucha delicadeza se la enseño, le dijo a su madre que le venía muy bien para su vestido nuevo que usaría en Navidad y los ojitos le brillaban de ilusión.
Su madre solo atino a  preguntar: ¿Y cuanto cuesta eso? a lo que la niña un poco nerviosa respondió: $150 pesos.
Su madre lo pensó un poco y le contesto : No hija, no puedo.

La pequeña, tras aquella respuesta, se quedo un instante frente a su madre como resistiéndose a regresar a la tienda con aquel tesoro, pero en ningún momento le insistió, solo volvió  y antes de regresarla a su sitio se la miró por última vez en el espejo y agradeció a la dependienta.

Salió  al encuentro de su madre, se sentó otra vez a su lado un tanto desilusionada y esperando sin más lo que seguía.
Mientras, por mi parte observaba y recordaba, recordaba tantas veces en que había pasado por eso y pensaba en el momento  que se vivía en aquel  instante.
¡Que duro debe ser para una madre negarle algo a  un hijo que lo pide con verdadera ilusión! y el sentimiento de la niña, yo lo veo como una mezcla de frustración y lección de vida, porque esas negativas, siempre nos enseñan a valorar más lo que tenemos.

De pronto, en un impulso me levanté de la banca y me metí a la tienda a realizar mi inspección de rutina. Delante de mi, se apareció una bufanda café con vino de cuadritos, ideal  y combinable para lo que tenía pensando ponerle para el lunes y así odiarlo menos.
Cuando tomé aquel trapo, para mi,  algo se movió dentro, volteé hacia la banca para asegurarme de que la pequeña y su madre aún seguían ahí, luego caminé un poco más dentro de la tienda  y vi la pashmina rojo brillante que la niña había elegido y simplemente la tomé, corrí hacia la caja a pagar y me sentí observada.
En ese momento mi corazón latía con rapidez y  seguramente el de  la pequeña también, yo sabía lo que habría de pasar, ¿pero ella? Seguramente pensaba que además de sufrir  la negativa de su madre, tendría que soportar el que otra persona se llevara  lo que había elegido para si misma.

Los minutos en la caja se me hicieron eternos, miraba de reojo y  comenzaba a ver a su madre alistándose para irse. La cajera finalmente me entrego la bolsa con las 2 pashminas y la madre de la niña ya se había levantado para seguir su camino.
La pequeña a punto de irse, me miraba fijamente, como  interrogándome: ¿porqué te la llevas?

 Luego vino el desconcierto, cuando al salir de la tienda me dirigí hacia ella, abrí la bolsa, saqué la pashmina roja y le dije:

Es esta la que te ha gustado ¿no?, te la regalo...

Ojala pudiera describir mejor el momento, pero solo puedo decir que sus ojos se hicieron grandes y brillaron, la ilusión regresó de súbito y entonces tomó el pañuelo con mucha delicadeza y en un abrazo involuntario me dijo gracias. Yo, solo atiné a responder: ¡No es nada, hasta luego!!
Su madre también se mostró agradecida.
Yo me dí media vuelta y regresé con la mía, que me miraba sonriendo, pues ya conoce bien mis locuras.

Seguramente para ambas, habrá muchos "no puedo comprarlo" por delante, pero ese día las dos aprendimos algo y es que la magia existe.

Por mi parte pude comprender que aquellos "No" fueron la inspiración para lograr  un "SI" a casi todo.

La pequeña tendrá que aprender su lección y a confiar en la magia, de lo único que estoy segura es que siempre le tendrá especial cariño a ese pedacito de tela brillante, sabrá que era para ella, que se habían elegido mutuamente y  que no podía ser de otra manera.




LdF.





domingo, 8 de julio de 2012

NIKITA

Los perros para mi son seres muy especiales.
Todos, en sus tamaños, pelajes, caracter y condiciones distintas me parecen excepcionales.
Si algún dia me dieran la opción de re-encarnar en algún ser, elegiría ser perro, porque su nobleza no tiene límite,  son para mi, la representación de un angel en la tierra.
Algunos pensarán que exagero. Que recoger sus caquitas, limpiar sus miaditas y  sus pelitos por todos lados no es precisamente angelical. Aguantar sus travesuras como que tiren la cortina, destrocen varias camas, mordisqueen un sillón, entre otras, no los hacen precisamente angeles sino diablitos. pero...¡¿quién de nosotros es perfecto?!

Algo así , comienza esta historia. Nikita (mi tocaya) no vive conmigo pero si muy cerca de mi.
 Casi todos los días la veo. Ella y Sasha (su hermanita perruna) siempre me reciben con una dosis extra de emoción porque la mayoría de las veces que nos vemos, nuestro encuentro  deriva en un paseo, que aunque breve, siempre lo pasamos muy bien.

Nikita llego a nuestras vidas  hace un año y desde entonces creo que tengo un vínculo muy especial con ella a pesar de que no vivimos juntas.
La primera vez que la vi, fue a traves de una foto donde pedían ayuda para ella y otros peluditos.
Nikita nació en Texcoco y toda su infancia perruna la paso probablemente en la calle hasta que un día fue capturada por una redada del antirrábico. Ella paso  días de pesadilla en una celda asquerosa y fría, con  apenas espacio para moverse esperando  su sentencia de muerte, cuando su único crimen había sido no tener una familia que la quisiera. Antes de llegar a ese terrible lugar puede que ya lo hubiera pasado muy mal, porque  sus molares desgastados nos dejarán siempre  la duda si padeció algúna enfermedad de esas que otros no la cuentan.
La única realidad,  y de la cual me alegro es que ella tenía que vivir.

El rostro triste y asustado de aquella perrita en esa celda sucia, fría, horrorizada y  desnutrida esperando lo peor, me hizo tener pesadillas por varias noches y me dolía  pensar que otros tantos inocentes habían pasado por lo mismo sin correr con la suerte de que alguien viese por ellos.
Siempre le estaré infinitamente agradecida a mi hermanita Ali, quien  fue  mi complice en esta historia  y hoy lo sigue siendo porque es ella quien le da más amor  a  Niki y sobretodo un techo con una cama calientita, galletas premio, agua e pura y sobretodo el cariño de un hogar.

Mi hermanita después de compartirle la historia de "la negrita del antirrábico" accedió a darle un hogar temporal que posteriormente se convirtió en definitivo.

Llegar a este punto no fué nada fácil, el día que Niki llego a casa, mi hermana tardó 5 horas en lograr que entrara, era tal el miedo y el daño que los humanos le habían hecho que no podía moverse. Después de lo vivido la pobre estuvo en shock algunos días.
Ganar su confianza requirió de mucha paciencia,dedicación, cariño.
 Podría hablar de todas las horas de angustía, dudas y confusión que signficaba tener a Niki en casa, sin contar todos los destrozos que su ansiedad por separación generaron y que hoy lejos de causarnos enojo, al menos a mi, me causan risa, como el día que destrozó su cama al día siguiente que  se la había comprado.  Pero no  tiene ningún sentido  ahondar en ello,porque, ninguno de esos momentos se compara con los de felicidad que ahora nos da.

Ella tiene ese don de nobleza, esa miradita angelical. Amo como mueve su colita como un gran abanico, se porta  como una reina en el veterinario, siempre esta dispuesta a besarte con su lenguita caliente, pone esos ojitos de "yo no fui", come pasto en cada paseo y corre por las bardas como el hombre araña siempre con una gran sonrisa y la lengua de fuera. Tiene una gran inteligencia para entenderlo todo y su habilidad para sacar  premios de las botellas de agua que le sirven de juguete  y romper las pelotas de tenis es inigualable.

Hace algunos días ocurrió  un gran  momento, un momento  mágico.  Aquella tarde les fui a dar la  vuelta de todos los días, cuando al volver, comenzó a llover y me quedé varada en casa de  mi hermana.
Sashis como siempre se metió a dormir a su cama y se tapo con su cobija (Sashita es una  historia aparte jiji).
Yo, al ver que la lluvia no cesaba,  me recoste en la cama de mi hermana mientras esperaba que pasara aquel diluvio. Fue entonces cuando Niki se asomo por la ventana y acto seguido, sin más, se subió a la cama, yo, no le dije nada porque pensé que era algo que mi hermana le consentía,  (luego mi hermana me dijo que no es así) entonces Niki se acostó junto a mi y puso su cabecita encima de mi estómago.
Yo le acariciaba la cabeza y le hacia cariñitos en el pecho,  ella me tocaba el brazo con su patita, asi nos quedamos un buen rato mientras pasaba la lluvia. He de confesar que en aquel momento por mis ojos también hubo tormenta,porque  se nublaron y comenzó a llover.
Supongo que ella al sentir mi corazón agitado se levantó y me miró con dulzura. Yo la miré también  y le  respondí, no pasa nada pequeña,  todo esta bien y se volvió a recostar encima de mi.

Aquel momento fue como una gran comunión, como si ella me agradeciera por todo y a su vez yo me sentí feliz de que ella estuviera ahi, sana y salva demostrándome todo ese cariño.


Pensé en aquel momento en que la vi por primera vez en aquella  foto con su carita, triste y luego en que en ese momento  afuera había muchos otros  pequeños  buscando un refugio, esperando una segunda oportunidad  y eso es lo que me motiva a seguir. Luego regresé a  Niki, y al momento mágico que me había regalado.

Seguro ella sabe que le cambió la vida y yo agradezco que ella me la haya cambiado a mi.


Gracias Nikita por ser parte de mi vida,
Gracias Ali  por decir que si a la vida,  gracias Sashita por ser una adorable hermanita perruna y gracias Carmelita por cuidarlas y ayudarnos siempre.
También quiero dar las  gracias a todas mis hermanas rescatadoras que han sido un ejemplo y una gran inspiración.

Si cada persona salvara un perrito en desgracia todos tendrían un hogar...




LDF.

domingo, 13 de mayo de 2012

BENDITA IGNORANCIA

Dicen que la ignoracia es uno de los peores males de la humanidad, estoy de acuerdo con ello, pero así como conozco a alguien que sostiene que también hay envidia de la buena con razones cienficamente comprobables, opino que también hay una clase de ignorancia buena, una bendita ignorancia, sin ninguna malicia, como los niños que comienzan a descubrir el mundo, ellos, son ignorantes y no en un tono ofensivo, sin embargo ese desconocimiento de las cosas los hace ser espontaneos, cálidos,  simplemente son y  te dejan ser.

Corrían los primeros días del año, era una fría mañana de Enero en San Miguel de Allende, Guanajuato. Yo, me encontraba convaleciente de una repentina e inexplicable gripa. Por fortuna, no me encontraba sola, tenía la suerte  de tener a "mi cielo", quien es mi alma gemela.

El había sido muy valiente la noche anterior, al enfrentarse a las viscisitudes de un país ajeno, además de cuidar a la novia que ardía en fiebre, se encontró en un hotel con pasillos interminables  y tuvo que torear al bellboy al momento de llevar el servicio a cuarto y manejar  la disyuntiva de "cuanto darle de propina."

A pesar de que a la mañana siguiente yo parecía tener mejores ánimos, supongo que el se encontraba nervioso por todo lo acontecido la noche anterior, así que, había decidido salir a tomar aire antes del desayuno. Mientras tanto, en la soledad, yo despejaba mi nariz  con algún descongestionante comercial. Luego regresó por mi y bajamos  al comedor  que  tenía un aspecto  interesante.
Todo el mobiliario, incluyendo al mesero, nos remontaba a un México atrapado en los sesentas, como si estuvieramos dentro de una película de Maurico Garcés o del Santo.

El mesero, que seguramente lleva toda su vida trabajando en el lugar, se acercó cortésmente a saludarnos y a darnos las opciones del desayuno, dado que nos habíamos hospedado en el lugar, teníamos derecho a un desayuno continental gratuito. Esté, consistía en: café,  jugo, fruta, pan, huevos al gusto y/o hotcakes. 

Un desayuno bastante común y corriente para un mexicano, inclusive hasta extraordinario por su bastedad para ser "continental" pero, para un extranjero acostumbrado a los churros con chocolate, las tostas con aceite de oliva y tomate, no parecía tan común y menos cuando se tiene enfrente a la novia gangosa con cara de dolor y  a un mesero ofreciéndote muchas opciones de fruta, muchas opciones de jugo, cafe americano, capuccino o descafeinado, hot cakes con miel de abeja o miel de maple y huevos al gusto que podían ser revueltos, estrellados, divorciados, a la mexicana, a la veracruzana, etc.

Supongo que lo más fácil para él,  fue decir que elegía lo mismo que yo puesto que el mesero hablaba mucho y se desvivía por complacernos, cosa que tampoco suele suceder en otros países. Por mi parte yo pedí: café descafeinado, melón, jugo de naranja y hotcakes.

El mesero salió corriendo con el pedido  y apenas unos segundos después regresó con el café y el jugo, luego, casi como el correcaminos, llegó con la fruta  para luego desaparecer por un tiempo y regresar algunos minutos después con una canastita  llena de pan recien salido del horno, calientito y con  graciosas formas trenzadas, envuelto en una servilleta blanca.  Luego se dispuso a montar todos los aditamentos necesarios  para los hotcakes, así que amablemente nos lleno de pequeños recipientes de  mantequilla, miel de abeja y  miel de maple.

Fue entonces cuando vi a mi novio, sacar cuidadosamente uno de los panes de la canastilla, servirme  en el plato con un cuidado excepcional  y luego tomar una ración para el.

Con mucha dedicación lo cortó, le puso mantequilla y luego tardo un instante en elegir el tipo de miel le pondría hasta que optó por la de Maple por ser menos común.

Yo, sin pensarlo mucho hice lo mismo y seguimos conversando sobre todo lo acontecido la noche anterior.
El terminó antes que yo el primer panecillo  y acto seguido descubrió de nuevo la servilleta blanca que recubría el pan y  tomó el segundo, para  depositarlo con el mismo cuidado que el primero en su plato, sin embargo,  al hacerlo, se quedó un poco pensativo y contrariado.

Así que, con sus grandes ojos azules me miró  como si fuera a hacerme una  importante confesión y me dijo: ¡bueno! ¡en menudo lío nos ha metido el mesero!

A lo que sorprendida le pregunté -- ¿ Por qué?-

Un poco molesto me respondió: Pues nada, que este hombre ha tenido la mala idea de traer las porciones impares, la canasta solo trae 5.

Yo, un poco desconcertada le respondí: ¡vaya! eso no importa,  te puedes comer los que quieras, no hay problema.

A lo que él me respondió tajantemente: ¡Por supuesto que no!, entiendo que no tengas mucha hambre pero ahora mismo  llamó al mesero para que nos complete la orden.

Yo, con cara de "what", le respondí:

 Cielo, no es necesario, le tomé la mano, lo miré a los ojos  y reiteré: ¡de verdad que no es necesario!, si como tanto pan ya no me voy a poder comer los hot cakes...

Acto seguido, se intercambiaron los papeles y el  "What" se  mudó a su cara, antes de que pudiera reaccionar,  apareció el gentil y  alegre mesero, corriendo como siempre y hablando demasiado con dos platos. Cada uno contenía 3 hotcakes del tamaño  de un disco de 45 revoluciones, al ver que habíamos utilizado uno que otro recipiente de miel, se ofreció a traernos más y en seguida se disculpo por haberse demorado un poco.

Apenas se fue a buscar la miel a la cocina, intercambiamos una mirada cómplice y una mueca extraña, esa mueca que parece sonrisa pero no es más  la risa contenida por un instante y que viene acompañada de sonidos nazales, luego,  no paramos de reir hasta terminar el desayuno.


Nada como confundir  pan trenzado recien hecho con hotcakes, nada como ser ignorante en un pais ajeno, nada como reir sin parar en el desayuno una fría mañana de 2012, mientras te recuperas de una gripe al lado  del amor de tu vida. 


Con un poco de suerte, el mesero de toda la vida, aún  debe preguntarse el por que, de la buena propina de esa mañana...


LdF.

domingo, 8 de abril de 2012

EL VINO




Sí señor, sí señor,
El vino puede sacar cosas que el hombre se calla.
Que deberían salir cuando el hombre bebe agua.
Va buscando pecho adentro por los silencios del alma
Y les va poniendo voces y los va haciendo palabras.
A veces saca una pena, que por ser pena es amarga,
Sobre su palco de fuego la pone a bailar descalza.
Baila y bailando se crece, hasta que el vino se acaba
Y entonces vuelve la pena a ser silencio del alma.


Sí señor,
El vino puede sacar cosas que el hombre se calla.
Cosas que queman por dentro, cosas que pudren el alma
De los que bajan los ojos, de los que esconden la cara.
El vino entonces libera la valentía encerrada
Y los disfraza de machos, como por arte de magia.
Y entonces son brabucones, hasta que el vino se acaba.
Pues del matón al cobarde, sólo media la resaca..


Sí señor,
El vino puede sacar cosas que el hombre se calla.
Cambia el prisma de las cosas cuando más les hace falta.
A los que llevan sus culpas como una cruz a la espalda.
La impura se piensa pura, como cuando era muchacha,
Y el astado regatea la medida de su drama.
Y todo tiene colores de castidad simulada.
Pues siempre acaban el vino y los dos, en la misma cama.


Sí señor,
El vino puede sacar cosas que el hombre se calla.
Pero ¡qué lindo es el vino!
El que se bebe en la casa del que está limpio por dentro
Y tiene, y tiene brillando el alma.
Que nunca le tiembla el pulso cuando pulsa una guitarra,
Que no le falta un amigo ni noches para gastarlas,
Que cuando tiene un pecado, siempre se nota en su cara.
Que bebe el vino por vino, y bebe el agua por agua.


Alberto Cortés

26 de DICIEMBRE

Te espero, te sueño y simplemente se que seremos felices...