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ESQUIRLAS DE MIEDO





¿Tienes miedo de morir?
No, 
¿Cuantas veces te has preguntado lo mismo en sueños?


Apenas hace poco tiempo, sentía mucho temor respecto a la muerte.
 Un día comprendí que en realidad no mueres, solo continúas de otra forma el viaje.

En teoría, dejas de temer a la muerte, pero entonces surgen otros miedos. Temores  que como las olas del océano, no sabes donde comienzan o donde terminan; que aunque parezcan reales, no son del todo tuyos.

Eso del amor es realmente complicado.

El proceso puede ser lento, tedioso, antiguo, inclusive, puede venir de otros momentos, de otras vidas. Todo parece estar conectado.

Comenzamos el día con un "te necesito," con una promesa de cariño, con un si quiero fluido y sin resistencia. Miradas entrecruzadas, manos entrelazadas y nuestra dosis habitual de no saber que hacer y complicarlo todo porque de lo contrario no seríamos nosotros.

Luego, en el instante más oscuro de la noche comenzó lo que he llamado "un poco de tu muerte"

Justo después del placer suele venir el dolor. En esta caso la náuseas,  el mareo;  escalofríos y hasta un poco de sangre.

Yo invocaba a los ángeles, porque me sentía morir contigo.

Como pude, contuve el oleaje.
En teoría,  ya no tenía miedo de mi muerte, sino de la tuya: ¿Y si me equivocaba?

Eran las 4 a.m cuando te deje en la que según es tu casa. Te miré por el retrovisor pensado: Otra vez he tenido que abandonarlo. Detrás de mi se quedaba un ángel ¿caído?

La carretera estaba llena de neblina, era sombría, turbia.  Solo pude ver a un perro triste husmeando en las orillas.
El aire esta impregnado de estelas de combustible quemado y lluvia oxidada.

Por mi parte, mi alma olía a cigarro, alcohol y sexo. Mi corazón se desvelaba entre sueños y promesas no cumplidas. Mi cabeza pensaba en sangre, dolores de estómago, nauseas y zumbidos taladrantes.

La desviación que me lleva a casa era más espesa e impenetrable que de costumbre, la densa niebla parecía conducirme a las entrañas de la tierra.
En ese momento contacté con Miguel (arcángel) le pedí que alumbrase mi camino, que cortara todo lazo de dolor y que me hiciera invisible al transitar por el abismo. También le pedí que mantuviera  alejados a los dragones que quieren devorarte con sus luces.

¿Como no tener miedo?

Pero ellos siempre responden...

Aquella noche mortal se transformó. Al llegar a casa solo encontré algunos restos que llamé esquirlas de miedo.

Por hoy terminó.


Ldf

Imagen: Michael by Carlos Quevedo.





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